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Article d’opinió de Jacobo Maleriro

La reciente muerte de Lawrence Ferlinghetti cierra un capítulo cultural y social en nuestra historia más contemporánea que jamás se podrá repetir. Principalmente porqué este mundo no parirá de nuevo a genios de la talla de los creadores de la Generación Beat, de los cuales Ferlinghetti era ya el último exponente vivo.

La historia nos ha demostrado que los sabios se cuentan con los dedos de una mano en cada década y que, en el estado actual de este mundo y su sociedad-suciedad, tienen los días contados.

Lawrence Ferlinghetti a la seva llibreria de Sant Francisco

Reconozco que aborrezco todo aquello que lleva tinte norteamericano o estadounidense -que no es lo mismo- pero es verdad que San Francisco, por ser la ciudad de los beatniks ya que es el lugar donde vivieron y desde donde lanzaron su mensaje el mundo, podría salvarse en caso que mi apocalipsis mental se transformase y diese a luz en el mundo real. Este comentario no está fuera de lugar, seria gratamente aceptado por los impulsores del Beat que crearon cuartel en el barrio de North Beach apoltronándose en la sinuosa Lombard Street.

Los Beat son de otro planeta, del suyo. La generación nace en los cuarenta del XX. La grandeza de Allen Ginsberg, Jack Kerouac o William Burroughs es un sello personal que nuestro mundo no ha tenido en las siguientes décadas y del cual se han engendrado -por fortuna para los que todavía necesitamos buen maná cultural- tantas obras literarias y de otra índole artística.

A los padres del Beat, porqué la Beat Generation creció, se les unió ese muestrario psico-filosófico del pensamiento de la erudición de ese momento, como el psicodélico Neil Cassady, el poeta Herbet Huncke, el escritor Carl Solomon o el indomable y ciclópeo Ferlinghetti ya a principios de los cincuenta.

Este poeta, librero, editor y pintor cromó el movimiento. En su insigne editorial reconvertida a librería, las tres plantas del edificio están repletas de cárteles, mesas y sillas done se ha invitado siempre a leer a los clientes, con la posibilidad de abastecer ese momento de ocio en el espacio de venta de libros pero leyéndolos sin comprarlos, bajo el lema “siéntate y lee”.

En Estados Unidos, Ferlinghetti es uno de los autores más vendidos. En Europa, un olvidado, También lo es la Beat Generation que se ha ido haciendo mayor a nivel mediático a medida que sus padres iban pereciendo. A ellos les parecía que Gaudí era un arquitecto horrible, aunque todo el mundo piense que es hermoso. A los que vibramos con la dispersión del pensamiento, eso nos debe parecer una buena metáfora del mundo actual: Hiroshima y Nagasaki convirtieron a medio mundo en pacifista y aquella era la obra de un monstruo llamado Estados Unidos. ¿Hallamos aquí la belleza?

Si el primer pensamiento es el mejor y la primera idea que brota es la correcta, como preconiza el budismo, los USA son la herrumbre de esta tierra aunque, dichosamente, siempre se pueda salvar alguna pequeña partícula en buen estado. Mientras hubo un beatnik vivo hubo esperanza. Goodbye Beat Generation.