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Un article de Fonxo Blanc

Aquesta secció mensual anirà publicant fragments molt escollits de distingits altafullencs. Després de dos del món de les lletres – el crític Josep Ixart i Moragues (1852-1895) i el llatinista Joaquim Balcells Pinto (1890-1936) – el científic il·lustrat Antoni Martí i Franquès (1750-1832) i l’explorador romàntic Joaquim Gatell i Folch / El Caïd Ismail (1826 – 1879)

Antoni Martí i Franquès: “Tengo estos tan repetidos con el ayre atmosférico , y en tal número de dias, que la uniformidad en los resultados no solo demuestra la exâctitud de ese metodo, sino que resulta de mis observaciones, hechas en la costa meridional de este Principado (Altafulla): 1.º que ningun viento ha causado variación ni de una centèsima en las cantidades de ayre vital (oxigen) y de mofeta (nitrogen), que comprenden el fluido elástico de nuestra atmósfera; pues que he hallado siempre que cien partes contenian 79 de la última y 21 del primero sin llegar á 22”

(Memoria sobre los varios metodos de medir la cantidad de ayre vital de la Atmosfera, presentada á la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona , el dia 12 de Mayo de 1790 por su individuo Antonio de Marti, Socio libre de la Real Academia Médica de dicha Ciudad y de los Amigos del Pais de Tarragona. Facsímil a “La química de l’aire”, ed. de Josep Grau i Josep Bonet. Publicacions URV, 2011)

Imatge dels dos monuments que, Martí Franquès (e) i Gatell (d), tenen a dos indrets del municipi d’Altafulla.

Joaquim Gatell i Folch : “Son las mujeres en general dóciles y buenas para sus maridos, porque éstos están autorizados para divorciarlas con cualquier pretexto.

Créese en Europa que son muy celosos, mas yo pienso que más que celosos son desconfiados. Donde no hay amor, los celos no existen y aquí la mujer se considera como instrumento doméstico. El amor, tal como se conoce en Europa , es casi desconocido aquí; en Europa el verdadero amor es todo alma, aquí es todo cuerpo. En Europa, el enamorado pasará mil veces ante la ventana de su dama dando vueltas al bastón y arreglándose con elegància la corbata no más que para obtener una sonrisa, anuncio del matrimonio: el galán habrá capturado moralmente a su futura esposa.

Es desagradable encontrar a las marroquíes en las ciudades envueltas desde la cabeza hasta los pies en una especie de sudario que les da apariencia de fantasmas. Las que tienen hijos los llevan a la espalda com una mochila, bajo el manto, a riesgo de asfixiar-los. De aquí que parezcan jorobadas. Si una mujer marchara aquí con el aire de una andalusa o la coqueteria de una parisina, se la tomarían por una loca”

(Diarios de Viajes. Viernes 2 Du al-Qa’da, 2 de Mayo de 1862. Edició de Francisco J.Martínez Antonio. Miraguano Ediciones, 2012)