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Imagen: Jacobo Maleriro

Artículo de opinión de Òscar Ramírez Dolcet

Los amantes de las letras no debemos olvidar jamás la extraordinaria contribución a la literatura española que hizo Miguel Delibes. Aunque han pasado trece años desde su partida, la presencia de Delibes en la escena literaria sigue siendo tan vibrante como siempre, recordándonos que el tiempo no desvanece la grandeza de su obra.

Nacido en Valladolid el 17 de octubre de 1920, Miguel Delibes se convirtió en uno de los referentes indiscutibles de la literatura española del siglo XX. Su destreza narrativa se evidenció en obras que capturaron la esencia de la España de su tiempo, como “Los Santos Inocentes” y “El Hereje”. Con una prosa rica y evocadora, Delibes construyó mundos literarios que trascienden generaciones.

Su obra va más allá de la narración; se erige como un reflejo fiel de la realidad social y política de su época. A través de novelas como “Cinco Horas con Mario”, exploró las complejidades de la sociedad española, abordando temas como la alienación, la moralidad y las tensiones políticas con una maestría que sigue siendo relevante en la actualidad.

En esa joya literaria, “Cinco Horas con Mario”, el autor se sumerge en la psique de la sociedad de la posguerra. A través del monólogo interior de Carmen Sotillo, viuda de un funcionario del régimen franquista, Delibes destila las complejidades de la vida matrimonial, la soledad y las tensiones políticas de la época. La obra sigue siendo objeto de análisis y debate, su relevancia perdura al arrojar luz sobre aspectos insondables de la experiencia humana.

Además de su aguda observación de la condición humana, Delibes fue un defensor apasionado de la naturaleza y un crítico de las prácticas que amenazaban el medio ambiente. Su compromiso se manifiesta en obras como “El Camino”, donde la relación entre el hombre y la tierra se convierte en un elemento central de la trama, recordándonos la importancia de preservar nuestro entorno.

Otra obra monumental es “Los Santos Inocentes”, una exploración cruda y conmovedora de la vida de una familia de jornaleros en una finca rural. Delibes desentraña las desigualdades sociales y la brutalidad que enfrentan los personajes, creando un retrato conmovedor que resuena con la realidad de muchas comunidades en la España de su tiempo.

“El Hereje” destaca no solo por su trama intrigante sino también por su valentía al desafiar las restricciones de la censura franquista. Situada en la España del siglo XVI, la novela aborda temas de libertad de pensamiento y religión, desafiando las normas establecidas en un momento en que la libertad de expresión estaba restringida.

Las obras dirigidas a un público joven, como “El Camino”, citada anteriormente, y “Las Ratas”, demuestran la versatilidad de Delibes al abordar las experiencias de la infancia con ternura y realismo. Estas novelas han dejado una marca indeleble en la literatura juvenil, ofreciendo historias que trascienden las barreras generacionales.

Por consiguiente, es justo no olvidar al hombre detrás de las letras, celebrando además el regalo eterno que nos dejó: un legado literario que sigue iluminando mentes y corazones. Miguel Delibes vive en sus palabras, y su obra perdurará como un faro literario, guiando a generaciones futuras en el fascinante viaje de la exploración humana y la reflexión social.