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Un origen que s’inicia el 1976 i acaba el 2020 per acabar desvetllant, per l’autor, què és l’infinit a través del processos creatius i com a element real, metafísic, metafòric, espiritual, artístic, científic…

Aquest seria el resum de la nova peça escultòrica, de grans dimensions com ens té acostumats el seu creador Rufino Mesa, que s’ha instal·lat a La Comella, un espai de comprensió de l’art i la natura en aquest maridatge especial que assoleixen i que només ell, el Rufino, ha estat capaç de materialitzar en aquest espai ubicat a la sortida de la ciutat de Tarragona, prop de Sant Pere i Sant Pau.

Li hem demanat que ens expliqui l’origen, evolució i concreció final de la nova escultura que ja està arrelada a la terra des de fa unes setmanes. El mestre, com sempre atent i ple de saviesa, ens explica el que ara llegireu.

Imatge de la nova peça escultòrica ubicada a la Comella per Rufino Mesa.

Origen

Origen. Granito de Quintana de la Serena. 140X100X 900 m.

Autor: Rufino Mesa. La Comella Tarragona. Inicio del proyecto: 1976. Finalización: 2020

La obra está tratada en el libro: Los procesos creativos.

El año 1976 inicie el trabajo de Las fitas (mojones o hitos), elementos verticales que señalan el territorio y se asocian con lo masculino. En aquel tiempo, poner una piedra de pie era construir una metáfora gráfica, ver el movimiento de los límites del espacio, entender el ser o el no ser, la nada que quería convertirla en obra. Así fueron los encuentros con el elemento vertical, la señal en el espacio que define el lugar y define los límites. También realicé las “reflexiones en la cueva”, los lugares de encuentro con lo femenino. Quería saber, ver de otra manera la idea del origen, poner otros elementos en juego y aportar una visión moderna del concepto de “creación”. En la nueva propuesta leí a Heidegger  y quise encontrar la frontera entre “el ser y la nada”. Cimbraba la pregunta: cómo es que estamos aquí si podíamos no estarlo.

Moment de la instal·lació de l’escultura.

En las cuevas surgieron los pensamientos en la penumbra, el origen de la luz mental y el encuentro con lo extraordinario. En la oscuridad surgen las ideas, flamean y se forman los conceptos, aparece la contingencia generada en el Libro oscuro. [1] así fue hasta exponer un poema visual, una “ecuación” que le llamo Origen y lo expreso así (∞ = 0 = ∞). El círculo vacío, el cero sin decimal, termina sobre sí mismo, representa la vacuidad, la perfección del vacío, lo absoluto en la nada.

el infinito

es igual a la nada

que se repite

El año 1978 realicé una acción alegórica para “recuperar” la experiencia espacial del comienzo, la que proporciona el tiempo inicial en el vientre de la madre. Le llamé Espai mínim [2] y fue la continuación de la serie que trataba el tema de El huevo. Esta obra incorporaba conceptos trabajados en la playa de Casteldefels, ideas sobre el espacio y el tiempo y los representaba de esta manera: ¾//¾ .

Esta es una aporía que hay que salvar ya que el infinito se reproduce infinitas veces, pero nosotros estamos aquí para desmentir el vacío del cero, el huevo sin ser simiente. El razonamiento es que el Origen se dio y surgió de la nada.

El significado de este acontecimiento nos hace contemplar el espectáculo conceptual más asombroso y nos permite estar aquí para verlo. La fuerza generadora del sol sobre la tierra es la gran urna del asombro y con ella nos recogemos y alimentamos cada día. Nada se le puede igualar, su expresión es tan poderosa, tan esencial, que de ella surge un concepto difundido entre mis reflexiones: la belleza de la luz produce la flor de la vida y nos regala “la realidad estética”.

el universo:

experiencia poética

flor del instante

El logo anunciado apunta hacia una abstracción irresoluble: cómo empezaron los procesos creativos.

¿Qué fecundó al cero?

La nada es cero, como discurso es vacío, nos hace mirar hacia un lugar sin cuerpo, sin espacio definido y sin tiempo memorizado. Este poema visual (∞ = 0 = ∞), propone un suceso incomprensible y apasionante. Así pues, a ese esquema primario le llamé Inicio, Origen, Momento singular y, ya en aquellos años, pensé en grabarlo en una piedra vertical que mirara hacia el sol. La idea es tan persistente que la he seguido, la he trabajado y modelado una y otra vez, así hasta que ha surgido un libro titulado Los procesos Creativos. Soy consciente de que es un relato complejo que se puede hacer sencillo: en el fondo de la cuestión, una piedra vertical es un juego de niños. En este caso presenta ciertas dificultades de lectura, por lo cual, aconsejo la lectura del libro propuesto. Origen, la obra de La Comella, es también un juego de símbolos. Me entusiasma tratar el nacimiento del universo y la manera que tenemos de concebirlo desde la visión estética: nuestro mundo, entre otras cosas, es una bella experiencia.

Un altre instant de la instal·lació de la peça escultòrica envoltada de la natura.

Uróboros y cueva

Origen es una pregunta recurrente que siempre moviliza la creación. Cuando trabajaba el tema de los huecos, las canteras y los senderos perdidos, me interesé por los motivos simbólicos de lo impermanente, el infinito, el caos y el laberinto. Entonces apareció la experiencia estética en las cuevas. Una caverna tiene mucho de vientre, de infierno y entrar en ella invita a regresar por el corredor del cordón umbilical hasta el inicio del trayecto. Entrar en los socavones suponía iniciarme en los misterios de la vida y la muerte, memorizar los pasos anteriores a la existencia y comprimirlos en un instante. Pensaba que el ombligo es la puerta de un laberinto biológico que nos une al primer ser vivo: por algún motivo, el ADN adopta esta forma. La experiencia me estimulaba a actuar y hacer una alegoría de los procesos reversibles: sabemos que  el infinito es imposible como realidad física. La cueva-huevo ayudaba a remarcar el encuentro con la tierra, obligaba a nacer de ella, salir del tiempo mineral y entrar en un periodo con memoria personal. Ella, la tierra, es la materia que nos hace y nos deshace y, en sus resonancias, estamos incluidos como lo están todas las formas vivas. ¿Qué mueve esta acción infinitas veces?

La idea de la repetición quedó presente en el uróboros, la serpiente que se devora así misma y forma el lazo contínuo. 

si no hay fin

no pudo haber comienzo,

flor del origen

Esta es la incisiva cuestión: la circunstancia que busca la respuesta en la emergencia creativa del origen. En el CERN lo escrutan con un golpe de martillo real, hacen chocar las partículas a la velocidad de la luz hasta crear nuevas partículas. Así han encontrado el bosón de Peter Higgs. Antes, en la leyenda de Thor, el martillo era virtual y tenía la fuerza del rayo. Aquí es real: los electrones se golpean así mismos de frente a la velocidad de la luz. El mito fue primero, él abrió el camino del ingenioso anillo de electrones; así se hizo visible la naturaleza oculta de los procesos creativos y el cero-huevo se llenó de contenidos. (∞ = 0 = 00000000000…1). La creación, el Origen, es un bello relato.

Oportuno es aquí recordar otra visión del comienzo, la que presentó Don Pedro Calderón de la Barca en El Gran Teatro del Mundo:

“Mundo.

¿Quién me llama,

que desde el duro centro

de aqueste globo que me esconde dentro

alas viste veloces?

¿Quién me saca de mí? ¿Quién me da voces?

Autor.

Es tu Autor Soberano.

De mi voz un suspiro, de mi mano

un rasgo es quien te informa,

y a su oscura materia le da forma”.[3]

El simbol de l’infinit és l’essència de la nova creació de Rufino Mesa.

Para entender algunas partes del proceso me he enfrentado al vacío interior, la “vacuidad” como espíritu y he intentado iluminar aquello que desconocía. La fase experimental empezó en la cueva del Garraf y la motivación fue la fuerza de la nada. El no saber fue el motor que movió el acto de pensar. Es decir: la necesidad de conocer mueve la luz interior para ver lo real, aquello que preside el proceso de la acción posterior.

Vuelvo a El Gran Teatro del mundo:

“Tú, que siempre diverso,

la fábrica feliz del universo,

eres, primer prodigio sin segundo,

y por llamarte de una vez, tú el Mundo,

que naces como el Fénix y en su fama

de tus mismas cenizas”.

En La Comella está instalado el Anell de pedra. Un día fuimos un grupo de personas a verlo, dimos varias vueltas al círculo por la parte interior, es un movimiento insinuado que no tiene otro cometido que el de caminar en círculo. Entonces fue cuando sucedió algo que no pude compartir. Una de las personas caminaba pensativa y seguida por un rumor, cambió la dirección y se detuvo justo en el centro. Afirmaba que sentía rumores, la presencia de voces y lo afirmaba como una verdad indiscutible. Me lo tomé a broma, pero él insistía, seguía escuchando murmullos hasta que me sobrecogí con la idea. Yo no los he sentido nunca, pero tengo ejemplos de cómo la naturaleza habla con la misma voz en lugares y tiempos diferentes.

[1] Libro oscuro. 1986, Pizarras de Villar del Rey. Extremadura.

[2]  Primero realicé la acción en la riera de Máspujol y posteriormente en 1990, hice la obra con mármol de Markina. Se trata de una escultura de buenas proporciones, actualmente situada en la Morella Nuts en Castellvell del Camp. La idea era unir la cúpula y el cubo en una sola experiencia y terminar de anotar el simbolismo del huevo como elemento de fecundación. Fue la primera versión del lugar vacío, el huevo para ser ocupado por el espectador ya que para contemplar la obra hay que entrar dentro. En esta obra la idea aparece completa: fecundar y ser fecundado con ella. Posteriormente, este concepto tomaría fuerza con las mukhalingas (1995-2016), obras de pequeño formato que recogen la fuerza seminal del acto amoroso. Con el mismo principio seguí trabajando en las esculturas para ser ocupadas experimentalmente; Glíptica, (2005), Capilla turkana, 2003, Nsasi (2010), No parlaré mai més (2003-2007), Escucha atentamente (2003-2007). La idea se repitió años más tarde en la Ventana del asombro (2010), y en el concepto de traspasar la puerta del laberinto, la llegada al mundo acompañado del primer aullido; ante ese lugar genésico, siempre aparece la misma pregunta. ¿Qué hay antes de nacer? ¿Qué hay después de morir?

[3] Pedro Calderón de la Barca. El gran teatro del mundo. 1643-1645